Me gusta cuando hablas (porque no pretendo escribir esa perversión de Pablo Neruda, no. Quede claro que la pervesión es de quien hacen uso del poema.) por tu claridad en la exposición. Me gusta que siempre encuentres a cualquier historia una característica que la convierta en divertida, aunque el uso de la hipérbole no esté siempre justificado. No sé si alguien ha dicho alguna vez (algún tratadista de mi gremio, seguro) que todo recurso en la creación literaria haya de estarlo, pero en cualquier caso, creo que cualquiera de ellos que sirva a la formación del microcosmos de cada historia es válido, siempre que la estructura del mismo se mantenga. Me gusta, también, tu sentido del respeto. Eres consecuente, aunque pienses -quizá en exceso- lo que te incumbe.
Tu manera de actuar denota en cuanto a esa actividad tan tuya, una especie de ritual que debes mantener metódicamente. Pudiera llamarse sacrificial, porque -y esto me duele- la mayoría de las veces la única víctima que existe eres tú. Es curioso cómo nuestros miedos suelen tomar figura: pudiera casi decirse que admiten, en cierto momento de su desarrollo, una cierta corporalidad. Es ésta la que nos daña físicamente.
Además "Tengo demasiado los pies en la tierra". Me gustaría llamarte pesimista, entonces, pero no puedo evitar recordar aquella clase. Me refiero a esa en la que el profesor (y sí, sabes de quién te hablo) nos lanzó una pregunta con excusa de una anécdota, la de si la lucidez conlleva necesariamente al pesimismo. Tuve mi respuesta al cabo de un tiempo, la tuya la supe al instante, pero me quedé con la duda de cuál de las dos estaría, verdaderamente, mirando a la vida con los ojos por los que paso trabajando mis días, mi vida, en la misma silla en la que me encuentro ahora.
Por tanto, de lo anímico, sí, tu humor, tu racionalidad, como tú dices. Del plano estético, no tengo necesidad de hablar: porque mis miradas, mis piropos dicen suficiente, y porque de todas maneras, para gustos los colores, diría el poeta.
Creo que sí es importante insistir un poco más sobre lo que vengo comentando. Porque las otras cosas son las que hacen elegir verdaderamente. La falta de respuesta me obliga a mirar a mi alrededor: tan sólo gente apasionada, que vive y que sufre, de la que aprender constantemente; inaudito, pero por fin he comprendido algo sin tener que leer y escribirlo.
Qué vas a ser si no. Algo que no me queda más remedio que señalar como un puro espíritu dionisíaco, que vive al máximo, disfrutando y sufriendo -en ocasiones- con la misma intensidad. Esto, por supuesto, algo matizado, porque no creo que tengas el espíritu de un niño...
...pero sí la capacidad del artista, de expresar y recomponer el mundo a través de tus ojos: abriendo perspectivas, descubriendo lo falso, a los demás.
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Hace 4 años

1 comentario:
La interpretación de los poemas, es tan personal.
Bonita entrada
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