martes, 9 de septiembre de 2008

¡Locuela!

Parece que después de haberme castigado ligeramente durante el final de agosto, hemos y has comprendido que lo que teníamos, simplemente, no podía durar. Había demasiado por lo que pensar, demasiado por lo que agobiarse, sencillamente, nos quedaba grande. Quizás sea por eso, por lo que gracias a tí, a nosotras, pudimos las dos crecer tanto. No sé si ya vamos a vivir en la misma casa, no sé si vamos a ir a ver el mundo. No creo que vuelva a besarte. Pero esté con quien esté, siempre habrá un pedacito de tí en mí.

Aunque en la amistad no encajemos.

No hay comentarios: