Hoy tenía ganas de verte. No esperaba mucho, quizás alguna mirada de reojo, algún comentario que me hiciese ver que todavía, a pesar de los tiempos que corren, te preocupas por mí. O disimulas muy bien o es que simplemente eres así de indolente.
No sé si llamarte aburrida, cruel, o simplemente abogarme al hecho de que ese algo que creí ver en ti, simplemente no estaba. En fin, que todo aquello que pensaba antes, todo aquello que pensaba que era una fachada que en realidad escondía una sensibilidad rota, no era tal. Que sencillamente eres así. Siempre te gustó mucho la retórica derrotista, las actitudes catrastrofistas. Pero en tu caso, la retórica es simplemente persuasión. No hay nada que buscar, no hay conejo en la chistera, no hay misterio alguno. Sólo juego de manos y un estúpido e inmaduro enfado con el mundo.
Nunca me dejaste ir más allá, creía. Pero es que no hay nada más que ver. Yo pensaba que había salido ganando, que había sido yo la que no sufriría, la que se despreocuparía más rápido. Pero el tiempo pasa y tú, del amor doliente has pasado a la indiferencia, y yo siempre he mantenido el respeto.
Como dije, tenía ganas de verte.
Contoh Artikel
Hace 4 años
