Muy a mi pesar, creo que no hay mejor cigarro que aquel que no se fuma. De todas maneras, un muy cercano segundo puesto sea probablemente ese cigarrillo que se fuma tranquilamente, después de haber comido. Si es posible, estando rodeada de amigos que hace algún tiempo que no se veía.
Así me encontraba yo hoy alrededor de las cuatro de la tarde. Miguel estaba sentado a mi lado. Miguel es una persona que tiene un humor demasiado ácido y alienante, a lo que se suma que a veces gasta de un carácter un poco infantil que en mi opinión esconde cierta perversión, ciertos complejos e inseguridades, un poco de condescendencia, y en una expresión, un morro que se lo pisa. A pesar de eso, lo quiero mucho, y es sin duda uno de mis mejores amigos: creo que en realidad es un tontorrón cualquiera que quiere ir vestido de lobo.
Miguel tuvo que estar soportando durante una media hora, bromas cada vez más pesadas sobre su última relación. Un chico con el que había estado tonteando hace algún tiempo, pasó en casa de mi amigo una semana, conviviendo. Sin duda, la relación se había hecho más estrecha que nunca. En cuanto Miguel se tuvo que ir a trabajar, el otro buscó inmediatamente alguien con quien tener sexo vía chat.
Es cierto que las relaciones de mi amigo han sido muy cortas, y que, de hecho, no lleva mucho tiempo fuera del armario. Es cierto, él también ha buscado en ocasiones un amor de sábanas y cigarro. También ha hecho bromas que no debería haber hecho, ha dicho muchas cosas que sabía perfectamente de antemano que no debía decir y ha hecho muchas cosas de las que muchos se avergozarían, y que a él difícilmente le pesan.
Me paré a pensar en quién hacía las bromas, y sonreí. Preferiría que me humillasen, aunque inmerecidamente, a llevar la procesión por dentro.
Contoh Artikel
Hace 4 años
